⭕ EDITORIAL | URJC, la antítesis de la Universidad

Ayer la Universidad Rey Juan Carlos celebraba sus elecciones de rectorado, en lo que podía ser un día que acabara con el hundimiento que desde hace meses viene sufriendo. Celebraba, podría haber sido un día de celebración. Celebración democrática. Sin embargo, el ente público ha querido dejar claro el poco carácter democrático con el que contó la jornada. No es, de hecho, cualquier ente publico. La Universidad, el centro de la sabiduría, donde las jóvenes e inquietas mentes de una generación tras otra se cultivan hacia un mejor desarrollo de la actividad académica que acota cómo será la posterior actividad profesional de los alumnos en cuestión. Un templo del debate y del diálogo. Sin embargo todo esto, en la Rey Juan Carlos parece haberse convertido en la antítesis de lo que realmente debiera ser. Es el lugar en el que los catedráticos no discuten, se pegan.  Es la indignidad de sus gestores en la más alta esfera. Es el azote de la corrupción que brota hasta en lo académico. La no asunción de responsabilidades. La más profunda indiferencia frente a la imagen que han querido (sin mover un dedo por evitarlo) retratar de su – hoy podrida – Universidad, con las graves consecuencias que esto tiene para los alumnos. El mantenimiento de un modelo de gestión y políticas de comunicación opacas y corruptuosas.

Hemeroteca

Estas afirmaciones no son en vano, la más reciente hemeroteca (apoyada por la actualidad de cada día) lo demuestra con preciosos titulares en las cabeceras de los periódicos:  «Cinco profesores reclaman la dimisión de un rector por plagiar sus textos» (El País); «La URJC prohíbe a sus estudiantes distribuir folletos informativos sobre las eleccions» (Es Diario). No hay más que ver como el principal periódico de Prisa ha querido titular la salida de Suárez del rectorado tras haberse realizado ayer las elecciones: «Adiós al rector que plagió hasta a su padre» (El País).
Sin títuloAnte tales acontecimientos, que habrían servido de inspiración a Coppola de para una cuarta entrega de El Padrino; se espera una reacción en los 40 mil alumnos que lo han sufrido. No. Nada. Tan solo el 7,5% (3mil estudiantes) ha querido ejercer su derecho al voto, y no precisamente porque los restantes se abstengan en un ejercicio de conciencia y protesta política (los habrá que sí). Pese a la penosa participación (que, como en las elecciones generales, demuestra la decadencia generalizada de una sociedad que deriva hacia la sumisión y la ignorancia) en el sector de alumnos fue la candidata alternativa Rosa Berganza la que, con un 70,35% de los votos ganaba. Sin embargo, la voz del alumnado solo se tiene en cuenta en un 21% (el resto lo constituyen profesores, miembros del Consejo de Gobierno, Claustro, etc…). El resultado definitivo viene a corroborar nuevamente el nivel de indignidad de una institución que, siendo tan importante, se ha convertido en  el hazmereir de las Universidades del mundo. Ramos, el candidato oficialista designado por Suárez gana con el 58,31% de los votos.  Supone la continuidad de la decadencia de la Universidad en España y el cese definitivo de la credibilidad, seriedad y respeto que cualquier institución académica debiera merecer.

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