La insensibilidad de Mad Cool Festival

· ROBERTO MACEDONIO | Madrid ·

El bailarín y acróbata Pedro Aunión falleció anoche durante uno de sus números enmarcados dentro del Mad Cool Festival. Los miles de asistentes acababan de ver el concierto de Alt-J y esperaban a que Green Day saliera al escenario para dar el suyo. Mientras, Pedro Aunión se encontraba a 28 metros de altura. Con la valía y el arte que le caracterizaban demostraba su enorme talento. Sin embargo, un fallo de seguridad provocó que el arnés fallara. Tras una fatal caída, Aunión perdió la vida a sus 42 años.

Las performances del acróbata eran arriesgadas. Es inadmisible que la organización del Mad Cool Festival se pueda permitir un fallo de seguridad de tal magnitud en número como aquel. Desde luego, se abrirá una investigación y habrán de responder los responsables. Es la prueba de la precaria situación que atraviesan el arte y el espectáculo en nuestro país. Una situación que ayer acabó con una vida.

Pero si hay algo que nos debe indignar además de este error mortal que hoy entristece al mundo, es la impasividad con la que los organizadores del Festival actuaron frente a la tragedia. Una vez ocurrió, la programación del Mad Cool Festival continuó. Después de haber fallecido el bailarín en escena, Green Day salió a tocar sus canciones y todos felices como si nada. ¡Qué siga la fiesta! pensarían los responsables del evento. “The show must go on”, es lo que se les debió pasar por la cabeza.

Después de que las redes se incendiaran por la actitud de los organizadores, estos decidieron hacer un comunicado por escrito. Como si solo movieran el culo cuando el grito vociferante de Twitter se lo exige. Aunque pensándolo bien, a eso no se le puede considerar comunicado. Cinco líneas. Cinco míseras líneas para lamentar “el terrible accidente que ha sufrido el bailarín aéreo durante la segunda jornada del festival”. Pedro Aunión: nombre y apellido de “el bailarín aéreo”.

Por si fuera poco mencionarlo como “el bailarín aéreo” en lugar de nombrarlo, la dirección aseguró en las cinco líneas publicadas que el festival continuaría con la programación “por razones de seguridad”.  Aunque me intento poner en la piel de la dirección, no dejo de ver en ese mensaje la excusa para no reconocer que la caja prevista esa noche valía más que la vida de Pedro.

Ante este escándalo, al que volvió a reaccionar el ejército tuitero, Mad Cool Festival ha decidido hacer, ahora sí, un comunicado. En él defienden su actuación: “Si el festival no paró en el momento de los hechos fue porque en una decisión coordinada entre los responsables de seguridad y los cuerpos de seguridad del Estado, se desaconsejo hacerlo para prevenir un movimiento incontrolado de gente”. Añaden además que cumplen “con todas las medidas de seguridad exigidas en este tipo de eventos para el público, artistas y empleados”.

Decir que cumplen con todas las medidas de seguridad después de haber fallecido Pedro Aunión por un error de seguridad parece irónico. Pero no niego que debía haber un magnífico equipo médico en la sala. Un equipo médico que llevaba el material sanitario de su propia casa. “Estar en posesión de herramientas de trabajo propias de enfermería”, eso rezaba en una oferta de empleo del Festival; era una de las condiciones para el personal sanitario que quisiera trabajar allí.

Todo esto no deja de ser la prueba de la precarización de un mundo de papel verde en el que ni siquiera ante situaciones como esta aflora el sentimiento de los ejecutivos encargados del evento. Unos ejecutivos que, impulsados por el poder arrollador del capital, decidieron seguir adelante con su juerga para tener a todos contentos. Inhumano.

Mi más sincero pésame a los familiares y amigos de Pedro.

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