La carta que Anthony Perkins envió a Hollywood antes de morir

Anthony Perkins fue el niño mimado de Hollywood durante un tiempo. Lo fue, al menos, desde que Hitchcock lo eligió para encarnar al asesino más famoso de la historia en su obra maestra Psicosis. Sin embargo, la relación de Perkins con la industria cinematográfica dio un giro de 360º en un complicado momento de su vida.

El actor neoyorquino murió en 1992 en su casa de Hollywood, acompañado por Berry Berenson, su mujer; y sus dos hijos Osgood y Elvis, este segundo aún menor cuando tuvo que dar el último adiós a su padre. La vida de Perkins acabó a los 60 años, pero antes de morir quiso publicar una carta que aclaró su visión de aquél misógino mundo de Hollywood en el que no terminó de saber desenvolverse.

La carrera del actor llegó a su cima en los años 60. Poco antes, en 1956, ya estuvo nominado al Oscar como mejor actor por su interpretación en La gran prueba. Faltaban aún cuatro años para que le llegara su oportunidad de oro, la que ansiaban todos los actores: que un consagrado director como Hitchcock se fijase en ellos. Sin embargo, quizás de saber por qué el maestro del suspenso le escogió para interpretar al entrañable y temido Norman Bates, hubiera rechazado el papel.

La prensa del corazón de la época atosigó durante mucho tiempo a Perkins debido a los rumores de su posible homosexualidad. “Bingo”, pensó Hitchcock cuando lo leyó en una de aquellas revistas sensacionalistas mientras pensaba en el casting de la película por la que ninguna productora apostaba. Norman Bates era un personaje que confundía su personalidad con la de su madre. El director, en su cabeza homófoba, pensó que un homosexual se pondría mejor en la piel de una madre. Tremendo Hitchcock.

Sida

Aunque la carrera del actor estuvo llena de éxitos después de Psicosis, lo cierto es que le costó mucho labrarse un camino en el mundo de las estrellas. Los rumores sobre su sexualidad le cerraron todas las puertas de un cine en manos de capital heteropatriarcal. A finales de los 80 se decía además que padecía de sida, algo que Anthony Perkins no confirmó hasta pocos días antes de su muerte, cuando publicó la carta que no dejó títere con cabeza.

“Elegí no decir que padecía sida porque, parafraseando Casablanca, no es que yo sea muy noble, pero no lleva mucho tiempo darse cuenta de que los problemas de un viejo actor no valen ni un puñado de alubias en este mundo desquiciado”, decía decepcionado con el mundo que de la misma forma en que le dio todo, se lo arrebató.

“Muchos creen que esta enfermedad es una venganza de Dios, pero yo creo que fue enviada para enseñar a la gente cómo amarse y comprenderse, y para tener compasión por el prójimo. He aprendido más sobre el amor y la comprensión humana entre la gente que he encontrado en esta gran aventura en el mundo del sida que en el asesino y competitivo mundo en el que he malgastado mi vida”, sentenciaba.

Con estas palabras Perkins dejó clara su postura hacia el mundo del séptimo arte. Así se sumaba a la larga lista de actores que fueron maltratados por las grandes compañías. Él quiso contarlo, calificando a Hollywood de “asesino” y asegurando que en él había “malgastado su vida”.

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