El rechazo al maltrato animal acaba con el circo más antiguo

Ringling Bross Circus ha anunciado que después de 146 años apagará sus focos para no volver a encenderlos

El Circo Ringling, una de las compañías circenses más importantes del mundo, anunció el pasado lunes que no continuará su actividad después de 146 años de gira interminable por Estados Unidos. El organismo, se había convertido en una imagen de la cultura americana y un referente para el modelo de circo clásico. Sin embargo, a pesar de las interminables protestas y peticiones por parte de usuarios y asociaciones animalistas (como PETA), no dejó de utilizar animales en sus números (a pesar de que en 2015 ya retirara los elefantes). La controversia en torno al maltrato que ejercían sobre las “fieras” para que pudieran lucirse en la pista les viene persiguiendo desde hace años, y ha acabado con su actividad.

     La empresa  Ringling Bross ha explicado que el cierre se debe a las “bajas ventas de entradas” y los “altos costes de producción para que el espectáculo no perdiera calidad”. Sin embargo, ha sido realmente la creciente crítica (incluso de su propio público) contra la explotación de animales salvajes la que hizo reducir considerablemente sus ventas. Los más melancólicos aún están a tiempo de asistir a su “gira de despedida”, pues no sera sino hasta mayo de este mismo año cuando el circo baje el telón por última vez, según informó la compañía a través de un comunicado: “aún quedan 30 shows por realizar, incluidas presentaciones en Atlanta, Brooklyn y Boston.

     Por su parte, el partido animalista PACMA publicó en sus redes sociales su emoción ante a esta noticia. “Los que abusan de los animales, los que los someten, los que los maltratan, se están quedando solos. ¡Avanzamos!”, escribían. El lunes se convirtió en un día de celebración para los defensores de los derechos de los animales, que brindaron en todo el mundo por el fin de una empresa que maltrataba animales. Ringling no se ha pronunciado a cerca de por qué no prefiere continuar su actividad sin animales en escena, como tantos circos han decidido hacer frente a la concienciación social. Se pierde un símbolo de la cultura del entretenimiento que podría seguir existiendo si adaptara su espectáculo a los nuevos tiempos. Se gana en igualdad animal.

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