Antonio Márquez: “Los bailarines de danza clásica nos sentimos discriminados”

· DAVID COSTA | Madrid ·

Hace más de cuatro años Antonio Márquez, una de las figuras más destacadas de la danza clásica española, dejó los escenarios. Ahora, «con ilusiones renovadas» ha decidido volver a poner en marcha su compañía con la recuperación de dos de sus más conocidas coreografías: El sombrero de tres picos, de Manuel de Falla, y Bolero, de Maurice Ravel, con los que «habrá una gira por España y otros lugares, como Latinoamérica, China, Rusia e Italia». Precisamente en el país transalpino siente que tiene el reconocimiento que le falta en nuestro país. «Allí venían a verme los niños porque sus maestros les ponían vídeos de mi».

Una de las escenas del nuevo espectáculo que dirige Antonio Márquez

El bailarín andaluz puede presumir de haber tenido como mentores a dos maestros de la danza como José Granero y Antonio Ruiz Soler, figuras que escasean en la actualidad. «A día de hoy faltan referentes para los jóvenes, no tienen un espejo en el que mirarse», lamenta con semblante serio. Sin embargo, su mirada alberga cierta esperanza, sobre todo tras su visita al Institut del Teatre de Cataluña. «Ver a esos niños me devolvió la ilusión. Me vi reflejado en ellos, y entonces sentí que debo devolver todo lo que la danza me ha dado, por eso regreso con mi compañía», confiesa.

La situación de Cataluña para con el baile tampoco pasa inadvertida para Antonio. «Me han comentado muchos amigos que como sigamos así habrá que cambiar el nombre de danza española por danza estilizada”, explica. «Me da mucha pena porque allí, concretamente en Barcelona, hay mucha afición a la danza clásica española». No obstante, este «bache que atraviesa la danza» es extensible al resto del Estado. «España tiene una memoria frágil y parece que solo existe el flamenco», lamenta Antonio. «Los bailarines de danza clásica nos sentimos discriminados», reconoce. «sobretodo porque el flamenco tiene su origen en la danza clásica, y parece que eso se ha olvidado», afirma con cierta resignación.

Antonio Márquez dirigiendo a uno de sus bailarines

Para Antonio la solución a este ninguneo que sufren la danza y otras disciplinas de baile no pasa tanto por repartir subvenciones sino por abrir más teatros. “Solo en Madrid hay más de 170 teatros. Si a cada compañía le dieran un teatro, estas podrían vivir sin la necesidad de que les den subvenciones. El problema es que hay mucho teatro cerrado», concluye tajante.  Reconoce que el apoyo económico es “importante”, pero también lo es que el “Comité de Sabios que da subvenciones” tenga una formación porque “muchas veces ni se leen el dossier y dan dinero a gente que ha hecho auténticos bodriazos”, afirma sin pelos en la lengua.

Sobre si el regreso de la compañía es la antesala de la vuelta de Antonio Márquez a los escenarios, el artista lo descarta automáticamente, por lo menos a corto plazo. “Yo ya no bailo, ahora me toca inculcar a los más jóvenes los valores que me enseñaron mis maestros. Quiero dar todo lo que recibí, o por lo menos intentarlo”.

Deja un comentario