Arantxa de Juan, actriz: “Entiendo ‘Magnani Aperta’ como un canto a la vida”

· ROBERTO MACEDONIO | Madrid ·

En su céntrica casa de Madrid, la actriz Arantxa de Juan rinde homenaje a Anna Magnani. El espectáculo Magnani Aperta que ella misma ha escrito, producido y dirigido, se sitúa en los últimos días de vida de la estrella italiana. El espectador se sienta en el salón de la que se convierte en la casa de “la Magnani” para entrar de lleno en su corazón y su vida. Así, Arantxa de Juan consigue que los asistentes vivan un bello frenfesí emocional de la mano de Anna Magnani. Se trata, según ha descrito De Juan en esta entrevista, de una “experiencia teatral” que nació para un mes y la semana pasada cumplió ya un año… Con ella, hablamos del éxito de este montaje y de la apasionante vida de la actriz italiana a la que define como “la primera feminista del mundo del cine”.


Pregunta. ¿Por qué Anna Magnani?

Respuesta. Yo estudié interpretación en Nueva York, donde volví después de muchos años para recibir unas clases de Susan Batson, la coach de Nicole Kidman entre otras actrices. Su metodología consiste en asignar un personaje para trabajar con su método. A mí me propuso a Anna Magnani. Antes de ello, siempre me habían dicho que me parecía a ella. En ese momento empecé a investigar sobre su historia y descubrí que había que contarla sí o sí.

P. ¿Cómo ha sido el proceso de creación de Magnani Aperta?

R. Ha sido un proceso muy largo. Tres años de estudio del personaje, de recorrer sus calles, leer todas las entrevistas, ver todas las películas. Incluso leí varias biografías en italiano, que no lo hablo, pero en castellano no había nada.

P. ¿Qué cuenta exactamente?

R. Lo que se cuenta es la soledad de la mujer valiente, y me ha llevado justo a ese punto.

P. ¿Le ha hecho ser valiente?

R. Sí, porque yo he dirigido, he escrito, he metido al público en mi casa… Luego me he hecho valiente, sola. Solo ha habido una persona que me ha acompañado en la sombra: Ana Torrent. A una semana de estrenar prescindí de los servicios de la que estaba siendo mi directora, porque no estaba haciendo algo en lo que yo verdaderamente creyera, y ahí estuvo Ana. Fue como la directora en la sombra.

P. ¿Es consciente de que está creando escuela?

R. Bueno esto da salida a una necesidad de crear que tenemos todos y la vemos abortada en el mercado. Es la esperanza de muchos… Si he creado escuela, que viva esa escuela.

P. ¿Cómo ha sido el proceso de documentación? El libreto está lleno de guiños a la realidad social de aquellos años…

R. Sí. He descubierto miles de anécdotas, como que el primer astronauta ruso dedicó su viaje “a la gente de las artes y a Anna Magnani”. Anécdotas verdaderamente asombrosas. Eso me ha hecho tener que seleccionar… Pero he descubierto una vida llena de… vida. Así entiendo el espectáculo, como un canto a la vida. Intento transmitir que la vida es un regalo y lo tienes que aprovechar: ríete, llora, sufre…

P. ¿Cómo ha sido su transformación para ser Anna Magnani?

R. Lo primero que hice fue cortarme mi melena pelirroja rizada… Ahí empezó mi proceso de transformación. Me ha marcado mucho, es como que revives.

R. ¿Y el de la casa?

Arantxa de Juan en el papel de Anna Magnani (‘Magnani Aperta’). Fotografía: Gonzalo Mayoral.

R. Lo de la casa no te creas que se ha sido muy profundo. No ha cambiado tanto. Hemos dado una unidad pictórica de Darío Basso, eso sí, pero mi casa siempre he tenido las puertas abiertas. No me ha costado ningún trabajo confiar en que el público que viniera sería absolutamente respetuoso y así ha sido… Fíjate, lo que he hecho es limpiar las energías… Porque la Magnani era muy esotérica.

P. ¿Siente que toda su vida ha sido un camino para llegar hasta esto?

R. SÍ, porque yo empecé como clown en Granada… Y ella empezó haciendo revista. Tengo una carrera peculiar: después de trabajar mucho estudié interpretación en Nueva York… Después vine aquí y estuve con Las Veneno… He hecho drama, comedia… No estoy en ninguna familia teatral que se diga. Y luego, al margen de mi carrera, cuando decidí hacer la función aquí la casa, el espacio ya era perfecto. Está hecha como para decir “haz el sueño de tu vida”.

P. Respecto a su carrera, por ejemplo en televisión, ha pasado desde por Amar en tiempos revueltos Rex, el perro policía… 

R. Sí, como ves tengo una carrera rarísima. Me llamaron para rodar Rex en Roma. Me tuvieron allí dos meses para 8 días de grabación, con lo cual conozco Roma como la palma de mi mano. Eso me acercó mucho a Anna Magnani. Volvemos a lo mismo, hay algo que estuvo ahí flotando todo el rato para que esto saliera a buen puerto.

P. La casa da muchísima identidad al espectáculo pero ¿puede convertirse también en un hándicap? Por ejemplo, a la hora de querer hacer una gira…

R. Ese es el paso que tengo que dar, ahí estoy viendo cómo se puede adaptar a otros espacios, siempre haciéndolo de manera intimista. El sentido del espectáculo es que te metes en el corazón de esta mujer. Eso se consigue estando a menos de un metro de ella.

P. ¿Eso no cabe en los grandes escenarios?

R. Bueno, eso sería teatro y esto es una experiencia teatral, esa es la diferencia. Aquí te teletransportas.

P. Usted ha trabajado mucho en grandes teatros ¿qué tal cambiar a algo tan íntimo?

R. Bueno en Nueva York, con Susan Batson, trabajé mucho con la verdad. Desde el momento en el que dices las cosas con verdad no hay problema. Magnani Aperta transmite eso, que es lo que defendió Anna Magani toda la vida. Así que muy bien.

P. ¿Anna Magnani fue la primera feminista del mundo del cine?

R. Sí, lo fue. Fue una mujer valiente y transgresora, madre soltera en 1943. Ella estaba casada y dijeron que tenía que poner al hijo el apellido del marido, peleó para que no fuera así. Peleó por tener el mismo sueldo que los hombres.

P. ¿Cómo cree que habría sido su carrera hoy en día?

R. Habría sido productora. Nunca produjo pero siempre tenía ideas, buscaba o generaba proyectos.

P. ¿Ese carácter luchador vino dado por las duras circunstancias con las que se encontró? Como que Rossellini la abandonara por Ingrid Bergman o que su hijo Luca naciera con poliomielitis.

R. Sí. Ella peleó mucho por conseguir el dinero para pagar la rehabilitación de su hijo, que estaba con los mejores doctores en Suiza. Consiguió que Luca anduviera pero a cambio le perdió, porque cuando se encontraron no se conocían. Él se fue con 18 meses y volvió a los 15 años con una educación suiza a la casa de una mamma italiana a la que adoraba todo el mundo pero que él no conocía.

P. Sin embargo Anna Magnani nunca se “victimizó” ¿no?

R. No, siempre luchó. Con todos los dólares que ganó compró edificios enteros en el centro de Roma, nunca gastó en lujo, joyas… Porque era un mujer muy práctica. Le dolía que la industria la hubiera vetado pero supo sobrevivir a eso.

P. ¿Siempre fue cercana al pueblo? ¿nunca la obnubiló la fama?

R. No, ella nunca tuvo distancia. Era muy generosa. Cuando rodó Vulcano, dio dinero para que se hiciera una escuela en aquella isla. Al pasear los perros en el centro de Roma daba dinero a las prostitutas para que se fueran a casa. Pasó hambre por sus orígenes pobres. Entendía la necesidad del pueblo de Roma. Tanto fue así que al morir le hicieron los honores del Papa, la ciudad entera se paró. Roma es Anna Magnani aún a día de hoy, y murió en el 73.

Arantxa de Juan posa en el salón de su casa frente a un cuadro de Darío Basso realizado para Magnani Aperta. Fotografía: Andrea Farnós.

P. ¿Por qué nunca se entendió con los periodistas?

R. Depende de con cuáles. Con lo que no se entendió nunca fue con el amarillismo, con eso sí se llevaba mal… Su crisis con Rossellini era carnaza, le hizo odiar a los paparazzis. Imagínate sacar una foto de una persona que está entrando en un hospital… En fin, esas cosas las odiaba.

P. ¿Está suficientemente reconocida en España?

R. Dentro de la profesión sí, es el símbolo de la autenticidad, la belleza de la naturalidad, la fuerza, la sexualidad de una mujer que era animal. Fuera de la profesión no se la conoce, ahora un poco más.

P. ¿Es consciente de que la está acercando a las nuevas generaciones?

R. Pensar eso me hace muy feliz. Estamos hablando de una persona que ganó un Oscar después de haber rodado en EEUU una película sin hablar inglés. Eso no lo hacía nadie.

P. ¿Es este el primer homenaje a la altura de Anna Magnani?

R. Se han hecho más cosas pero, como este ninguno…

P. ¿Cree que es el mejor?

R. Creo que sí por la simplicidad, la autenticidad y el respeto. El otro lo escribió un americano. No está mal, pero no es tan de mujer a mujer, creo que eso es importante.

P. ¿Por qué?

R. Los hombres se quedan más en el icono, la estrella… Una mujer entiende a la otra y sabe cómo contarlo.

P. ¿Hay alguien que sepa más sobre Anna Magnani que usted?

R. Ahora mismo creo que no. Podría hacer una tesis sobre ella de arriba a abajo. He estudiado tanto…

P. ¿Y si lo vieran sus descendientes? Su hijo Luca o su nieta Olivia…

R. Creo que se emocionarían, que les gustaría.

P. ¿Le gustaría llevarlo a Italia?

R. Ahora lo voy a hacer en inglés, como ella lo hablaba mal, mi acento cabe. Pero el italiano es el único idioma en el que no lo voy a hacer. Es como si una italiana quiere interpretar a Lola Flores. Sí que lo dirigiría, de hecho me escribieron desde Italia para comprar el libreto…

P. ¿Y llevarlo al cine le gustaría?

R. Bueno, te digo en exclusiva que vamos a rodar un corto con En femenino films. Estamos trabajando en ello.

P. Usted es docente en la Central de Cine ¿Qué le diría a un alumno que se quisiera adentrar en una aventura como esta?

R. Trabaja. El trabajo no falla. Este proyecto tiene tras de sí tres años de mucho trabajo en los que me he caído y decepcionado muchas veces… Pero en esos momentos una amiga me decía: “el trabajo no falla”. Así ha sido. Eso es lo que le diría a cualquiera que se quiera dedicar a esto. Luego ya, que la inspiración te pille trabajando…

P. ¿Y qué le ha enseñado a usted Anna Magnani?

R. A mi ella me ha enseñado la valentía, el coraje que tuvo. Incluso me ha enseñado a cantar, ella era cantante así que me ha obligado a recibir clases de canto durante tres años…

P. ¿Qué le da a cambio?

R. Vida. Un homenaje.

P. ¿Y Susan Batson que le ha enseñado? Ha hablado mucho de ella…

R. Tantas cosas… Estoy tan agradecida -se emociona-. Me enseñó a que yo, era suficiente. Me ha cambiado la vida, mi manera de interpretar y de vivir. Soy mucho más auténtica, no me puedo traicionar. Es la única forma de ser brillante.Y que debía ser desobediente con las normas para defender mi verdad.

P. ¿Lo ha sido?

R. Sí, He sido muy desobediente.

* Fotografía de portada: ANA ROMERO.


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