Carmen mató a Bizet

A todos los grandes les ha perseguido la controversia, y Bizet no iba a ser menos. El compositor de una de las óperas más famosas del mundo, Carmen, que llega este miércoles al Teatro Real bajo la dirección musical del maestro Marc Piollet, murió decepcionado, cansado y enfermo tres meses después del estreno de su majestuoso libreto. A los 36 años Bizet cerró los ojos por última vez, sin saber que su Carmen, obra precursora del verismo italiano, se iba a convertir en una de las más representadas de la historia.

Georges Bizet

Nadie dijo que hacer una obra maestra fuera fácil, y bien lo sabe Bizet. Desde el principio su sensacional proyecto lo tuvo todo en contra. Era 1874 cuando el joven músico llevó sus partituras a la Opéra-Comique, cuyo director dimitió en rechazo a lo que había leído sobre el pentagrama. Sin embargo, los demás responsables del Teatro aceptaron el proyecto, pero no a cualquier precio. La censura, otra de las amenazas con las que se encuentran los artistas, persiguió también al músico parisino. Claro está que la de Carmen es una historia de vicio, lujuria y pasión; en un libreto rompedor para la época. Esto hizo que la Opéra-Comique quisiera modificar algunas partes que consideraba «impropias». Bizet, con el apoyo del elenco encabezado por la soprano Galli-Marié, consiguió sacar adelante su montaje «impropio», pero no como lo había soñado. El mismo elenco que luchó por la libertad creativa del músico, viéndose incapaz de interpretar algunas arias y sinfonías corales, exigió una modificación de la partitura. A la protesta se sumaron también los músicos, y el director se vio obligado a adaptar forzosamente el libreto.

Después de un año de idas y venidas, el 3 de marzo de 1895 se representó por primera vez Carmen en París. Esa misma mañana, como si el destino quisiera felicitar al compositor, Bizet recibió la Medalla de la Legión de Honor. Pero su calvario no había acabado: después de cuatro horas de ópera que se alargaron, con descansos intermedios, durante todo el día, vendrían las críticas. A pesar del significativo cambio que Carmen supuso para una disciplina acostumbrada a historias de personajes heroicos y virtuosos, el público no se entusiasmó. Sí que hubo reacciones en la crítica, pero malas. Los profesionales rechazaron prácticamente de forma unánime la ópera.

La mezzosoprano Anna Goryachova (Carmen) y el tenor Francesco Meli (Don José) en «Carmen» © Javier del Real | Teatro Real

Tres meses después de aquel duro día, Bizet moría a causa de un ataque al corazón provocado por una enfermedad de garganta que venía atravesando desde joven, agravada por el tabaco y las maratonianas jornadas de trabajo que solía hacer. Deprimido y decepcionado, dijo adiós al mundo mientras su ópera se representaba con poco público en su ciudad natal. El funeral fue multitudinario, y en él sonaron arias de Carmen. Tras su fallecimiento, la crítica comenzó a valorar su última obra de forma universal, consagrando al artista como un auténtico genio. Hoy no queda duda de que lo fue. Carmen su puso un punto de inflexión fundamental en la historia de la música, siendo una de las óperas más abaladas por la crítica y el público en la actualidad. Desde este miércoles y hasta el próximo 18 de noviembre se podrá ver en el Teatro Real.


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Estreno de la producción en la Ópera Nacional de París, el pasado mes de julio © Vicent Pontet | Opéra National de Paris

Entre los días 11 de octubre y 18 de noviembre el Teatro Real ofrecerá 18 funciones de Carmen, de Georges Bizet (1838-1875), con tres repartos diferentes, en la célebre producción dirigida por Calixto Bieito, que desde su estreno en el Festival de Peralada, en 1999, ha sido presentada en más de 30 teatros de Europa y América y ofrecida en España en el Auditorio de San Lorenzo del Escorial (2009), Gran Teatre del Liceu de Barcelona (2010 y 2015) y Palacio Euskalduna de Bilbao (2014). LEER MÁS…


 

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