Concluye el Festival de Almagro con Calderón y Shakespeare

“Esta compañía merecía un sitio especial en el Festival por su honestidad y sus resultados”. Con estas palabras Natalia Menéndez, directora del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, presentó la adaptación de Teatro del Temple de La vida es sueño, uno de los montajes protagonistas del último fin de semana de Festival. La veterana compañía aragonesa ha representado en el Espacio Miguel Narros el 28 y 29 de julio su particular visión del clásico de Calderón de la Barca adaptada por Alfonso Plou, Carlos Martín y José Luis Esteban y dirigida por Carlos Martín.

El espectáculo se forjó en Almagro el año pasado cuando Martín se encontró con uno de los protagonistas hindúes del Kijote Kathakali que identificó como el Rey Basilio. De esa aparición nació un texto que, según el director, “mantiene la riqueza del original con la sensibilidad contemporánea, un equilibrio entre lo clásico y lo menos clásico lleno de ritualidad”.

Alfonso Plou ha explicado que “la idea ha sido facilitar la materia prima del actor, para que, respetando la dicción del verso, exprese su contemporaneidad y llegue nítido al espectador de hoy”. La obra disecciona la capacidad del ser humano para ejercer su libertad frente al destino. Se adentra en lo filosófico con una trama escénica donde los juegos de poder se cruzan con el deseo y donde la realidad está siempre contagiada por lo onírico.

Para el Teatro del Temple este montaje con música en directo era una deuda pendiente tanto por los temas que desarrolla como por la manera con la que Calderón los expresa. Interpretada por José Luis Esteban, Yesuf Bazaán, Félix Martín, Minerva Arbués, Francisco Fraguas, Encarni Corrales, Alfonso Palomares y Gonzalo Alonso, la obra muestra un mundo opresivo con grandes paralelismos con la sociedad contemporánea.

La Ternura

El otro título que este fin de semana ha puesto fin al Festival ha sido La ternura, el proyecto del multipremiado director y dramaturgo Alfredo Sanzol basado principalmente en La tempestad, Noche de reyes y Mucho ruido y pocas nueces de Shakespeare. Coproducido por Teatro de la Ciudad y Teatro de La Abadía, se ha representado este fin de semana en el Teatro Municipal.

La ternura es el relato de amores posibles en situaciones imposibles en la que Sanzol sitúa a los personajes en una isla desierta lejana. Errores, suplantaciones y amores no correspondidos sirven de punto de partida para hablar de la ternura, lo absurdo y lo surrealista en un espectáculo dedicado, según su director, “para los que anden en su búsqueda”.

El montaje de Sanzol es una reflexión sobre esa visión del mundo que divide a hombres y mujeres, y se enriquece con la asociación de la palabra ternura con la fortaleza. “La ternura es la manera en la que el amor se expresa y expresar amor es un signo de entereza, un acto de apertura” apunta el director.

A partir del estudio y la influencia de las 14 comedias de Shakespeare, Sanzol ha creado un texto nuevo en el que se une la tradición grecorromana con la occidental. “La escritura se convirtió en un ejercicio de estilo en el que las palabras de los personajes recuerdan a los personajes de Shakespeare. En el teatro clásico la palabra es una arquitectura, un paisaje”

Deja una respuesta