Domingos

 

Será el buen tiempo, las terrazas, la diversidad de gente, la multitud, el ambiente…sea lo que sea, los domingos por la mañana en Madrid tienen algo especial. Subir la calle Ribera de Curtidores, siempre abarrotada, teniendo que decidir entre ver los puestos o tratar de coger un poco de aire saliendo del mogollón. Será quizá la cara del señor del puesto de reliquias, que te mira tratando de convencerte de que te lleves algún artilugio. Será la mujer sentada en una silla en el chiringuito de las prendas de cuero, supongo que tratando de no ahogarse con el olor de este material. Será a lo mejor el artista tratando de vender sus cuadros en la calle San Cayetano, o al mejor el hombre que te vende las novelas de ‘Dejemos hablar al viento’ y ‘Opiniones de un payaso’ por cinco euros. Puede que sean los músicos que desprenden más arte del que creen y solo piden la voluntad y el disfrute del espectador a cambio. Puede que sea porque vayas en la época del año que vayas, encontrarás algo en uno de los puestos que no imaginabas en la Plaza del Cascorro. Será por los que todavía compran cromos, por los que únicamente van a pasear o por los que se vuelven a casa con las manos llenas de bolsas.

Aunque quizá me esté equivocando…quizá se trate más bien de la multitud de personas que se encuentran allí. Adultos y niños. Turistas, residentes extranjeros o madrileños que no se pierden un domingo de Rastro. O a lo mejor se trate del tapeo de después. De la caña y aceitunas en una terraza. Solo o acompañado…de un amigo, de tu madre o de tu pareja. ¿Que más da? Es domingo por la mañana y estás en el Rastro de Madrid. Disfrútalo. No sé…quizá sea por todo esto o por cualquier otra razón, pero lo cierto es que la capital en Domingo tiene un nosequé que quéseyo.

Andrea Farnós

@AndreaFarnos14

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