El desnudo de la mujer en el arte

La mujer es un tema muy recurrente en la pintura europea, desnuda. Comenzaremos diciendo que en toda mirada encontramos un juicio por parte del que mira, y en muchos casos ese juicio es el de uno mismo. La mujer tiene una vigilancia propia sobre sí misma, y esta aptitud está innata en ella gracias a la educación. Esta educación la encontramos en Adán y Eva, sin irnos más lejos. Ambos se encuentran desnudos, pero ella es castigada: existe una subordinación de la mujer al hombre. Destacamos la vergüenza del representado, en este caso la mujer desnuda, provocada por la mirada del espectador. Las personas están desnudas no como son, sino como los ve el observador.

Muy a menudo se introducen en las obras espejos sujetos por las mujeres desnudas; estos actúan como símbolos, para que ellas mismas se vean como son vistas por los hombres. Esta representación de la mujer hace de ella una mujer vanidosa.

Hay pocos ejemplos en la pintura del desnudo de la mujer que se hayan hecho con la intención de que ésta sea mostrada para que se la vea tal y como es ella en realidad (algún ejemplo de Rubens o de De la Tour, pero como decimos son escasos). En el 80% de los casos la figura femenina se convierte en una exposición del cuerpo de ésta. Como objeto, como una belleza a la que admirar, como un disfrute visual, creado únicamente para provocar el placer del espectador masculino que lo observa. Está generada para ser juzgada. Esto es una absoluta sumisión, ya que no se permiten los sentimientos propios de ella, no son mostrados, no son relevantes. En algunos casos aparece en la obra un hombre que la observa, pero normalmente ella no le responde con su mirada, sino que mira hacia fuera del cuadro, o hacia el espectador, que en último término es el real poseedor.

Las mujeres ni siquiera son representadas con vello corporal, eso resalta la pasión de la propia mujer, y esta pasión solo quiere ser atribuida al que mira. Otro aspecto que debe ser destacado es la postura que tienen en las obras. La mujer siempre es representada sin movimiento, normalmente tumbadas, tranquilas: Expuestas. Siempre alimentando el apetito de otro y no el propio; incluso podemos decir que no sienten amor propio, ellas mismas se consideran un objeto de culto, para complacer a otro, con la única finalidad de satisfacer al voyeur masculino que se encuentra detrás de la obra.

Ahora podemos formular algunas preguntas: ¿Está en las obras presente la sexualidad del propio cuadro, o la que se genera fuera? ¿Cuál es la finalidad entonces?,

 ¿Provocar satisfacción al que mira?, y por último: ¿las mujeres representadas son reales?, ¿o es una forma de mujer inexistente, incluso humillante para el propio género?.

Marta Ruiz Soto

@marta_lazareto

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