La valiente apuesta por El Mal Querer cumple todas las expectativas

ANDREA FARNÓS | Madrid

• El segundo álbum de la catalana se estrenó en plataformas el pasado fin de semana


El Mal Querer. Siendo honestos, y más con el aumento de concienciación feminista en el que nos encontramos; no es un título especialmente agradable. Y es que existen situaciones sentimentales mucho peores a no ser amados, tales como ser amados erróneamente. Con celos, desconfianza y control como parte de las relaciones sentimentales. Por ello, cuando por primera vez escuché cuál sería el nombre del álbum, me pareció arriesgado. Rosalía debería hacer un trabajo excepcional para reflejar realmente lo que El Mal Querer conlleva. El resultado no ha sido otro que impecable y excepcional.

Tras el éxito de su concierto gratuito en la Plaza Colón de Madrid, la cantante se proclamó cómo el nuevo icono del arte musical. Y es que, ¿quién es capaz de provocar tal expectación en la capital presentando un disco que fusiona estilos como el flamenco/pop? Que Rosalía ha derribado las aparentemente irrompibles barreras de la cultura flamenca es un hecho, y que su reflejo como empoderamiento femenino hace mella en la joven sociedad que le admira, también.

Rosalía en la Plaza del Obradoiro, Santiago de Compostela, en julio de 2018

Once canciones, once capítulos. La original propuesta estructural del álbum dejó a los productores y artistas de nuestro país (y a medio mundo) sorprendidos. Construir una historia, dividir en fragmentos el hilo argumental, y dedicar a cada uno un espacio de tres minutos de una impecable voz. Rosalía no canta: brilla. Rosalía no es artista: es arte. Rosalía no es una copia barata del flamenco: Rosalía le ha dado la vuelta y deja entrever los prejuicios de las estructuras sociales en las que nos desarrollamos.

En cuestión de dos años, la catalana se ha hecho con el panorama musical que en ocasiones la puso en duda. Catalina no queda en el olvido, pero contrasta con el nuevo estilo de temas como Pienso en tu mirá. Eso es Rosalía; fusión, talento, espectáculo y, sobre todo, trabajo. Un don innato no vale de nada si no se le dedica tiempo. Y sí, Rosalía es criticada – el debate de la apropiación cultural continúa estando a la orden del día – pero cuando sube al escenario, se deja ver. Verse grande, verse libre, verse la nueva dueña de la lista de Spotify de tu hijo adolescente. Y nadie puede (ni quiere) reprocharle nada, porque, en el fondo, todos tararean Malamente cuando nadie les escucha.

 

 

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