Eurovisión: El fin de las actuaciones bochornosas

· BORJA CAMESELLE | Madrid ·

Hace 17 años Televisión Española decidió lanzarse al mar de los “talent shows” con una propuesta arriesgada e innovadora: Operación Triunfo. El programa resultó ser un trampolín hacia la fama para artistas como Bisbal, Chenoa, Rosa o Bustamante y una fuente de ingresos nada despreciable para la televisión pública.

Años después, el gigante Mediaset adquiere los derechos del programa y comienza a emitir el formato hasta exprimir el último euro, quedando para el recuerdo la cancelación de la edición de 2011.

Los representantes de España en Eurovisión durante una actuación de OT.

Después de unos años de respiro, RTVE decide adquirir de nuevo el formato de la mano de GestMusic, productora del mismo. El resultado es conocido por toda España: cuotas de pantalla solo a la altura del fútbol y ventas de discos físicos que impresionan a los directivos de las grandes discográficas. Cifras de ventas que hacen mirar al pasado y contemplar con resignación las épocas donde se vendían discos como castañas en otoño. Sin embargo hoy en día, ¿quién come castañas?

Visto el éxito del programa, la televisión pública encarga al programa la elección de los representantes para acudir a la gala de Eurovisión de este año en Portugal. Los seleccionados son los cinco finalistas, resultando elegidos Amaia y Alfred, la pareja del momento.

Es en este punto donde surgen las críticas, los reproches y las faltas de respeto ante dos artistas que conmovieron a toda España con una balada romántica que, si has seguido la evolución del concurso, emociona a las piedras.

Operación Triunfo ha sido un éxito por los concursantes y su desarrollo día a día en la academia del concurso. Los artistas, además de formarse y entretener, han creado un grupo de amigos digno de admirar, donde el cariño estaba (y está) a la orden del día.

Una relación sentimental

Sí, Amaia y Alfred están en una relación sentimental y por eso cantan con unas miradas que lo dicen todo. Por eso sonríen como dos idiotas. Por eso gustan a todos los espectadores. Por eso son una gran elección para ir a Eurovisión.

Alfred y Amaia van a representar a España en el mayor concurso musical de Europa (y probablemente del mundo) porque así lo ha querido la audiencia. Porque la gente vota y, aunque no nos guste en ocasiones, la elección se debe respetar y con mayor razón si es tan buena como la que hemos visto.

Muchos periodistas han señalado que el tema elegido (“Tu canción”) es una copia del que representó Portugal el año pasado, que es una cursilada sin talento y que con eso no vamos a ganar el concurso. Desde aquí hago un llamamiento a los periodistas “culturetas” para que escuchen más y escupan menos.

Los años de ver qué canción gusta más a los alemanes o a los franceses en lugar de ver cuál es nuestra favorita han acabado. Es el fin de las bochornosas actuaciones de representantes elegidos a dedo o por procesos de elección más que cuestionables. Por primera vez en mucho tiempo, los espectadores están unidos en su mayoría con la elección de sus representantes. Vamos a disfrutar de la música, de los sentimientos que desprende nuestro tema elegido y de los artistazos que tenemos en España. Es hora de volver a comer castañas en otoño, ¿no crees?

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