Hace un tiempo que…Camino Sin Fin

ANDREA FARNÓS | Madrid

        Hace un tiempo que no me siento a gusto permaneciendo durante meses en el mismo lugar. Supongo que soy un poco cíclica; cuando termino una etapa soy absolutamente incapaz de volver a ella, termino un ciclo y empiezo otro, sin más. En esta vida, en la que el tiempo no para y tampoco vuelve, en la que existen las oportunidades y los arrepentimientos, en la que dejamos cosas a medias y vidas sin vivir; en esta vida que todos conocéis y os conformáis, yo me ahogo. Y necesito cerrar ciclos, que terminan, con gusto o a disgusto, pues tanto de lo bueno como de lo malo hay que escapar. La rutina es el mayor asesino del alma y me niego a que me mate el aburrimiento. Pero entre medias, como regla general, necesito un viaje…pero uno de los buenos, de los que te encuentran ellos a ti. Viajes para perderse y volverse a conocer, para borrar fronteras entre personas o países, para eliminar prejuicios que desconocías poseer; viajes para vivir.

Hace un tiempo que me falta uno de esos para mejorar, si cabe, el ciclo en el que estoy. Un día, sin muchas esperanzas de encontrar nada de interés, me topé con una página web llamada Camino Sin Fin. Tan impactada me dejó que hoy he venido a contaros su historia.

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Cuatro mochileros expertos en dejarse los pies descubriendo mundo: Aníbal, Marcos, Jorge y Joan. Su historia comienza cuando Aníbal decide publicar en un blog todo sobre sus viajes, hasta llegar al punto de adquirir tal número de fieles lectores, que se empezaron a organizar expediciones en grupo. A través del blog, Aníbal contactaba con aquellos interesados en acompañarle en sus aventuras por Tailandia, China, Rusia, Etiopía, Senegal, India, Nigeria, Camerún, Mongolia, Maynmar, Uganda y Malí.

En vista del éxito de sus travesías en grupo, los cuatro amigos decidieron tomarse estas rutas un poco más en serio: a principios del año pasado fundan una agencia de viajes como nunca antes la habías visto. Sin horarios y sin prisas, mimetizándose con el entorno en toda su esencia y volviendo a casa con un corazón y cabeza nuevos. El propio Aníbal nos explica que ‘no se pretende vender viajes comunes. Se evita acudir a hoteles y viajar con la comodidad de un transporte privado con aire acondicionado.’ El alojamiento de estos viajes, también, nos permite sumergirnos en la peculiaridad de los rincones: se utilizan tiendas de campaña o las propias viviendas de los vecinos…¡Para vivirlo!

Pero sin duda, uno de los aspectos que más me llama la atención de Camino Sin Fin es la filosofía de las expediciones sin ruta. Aníbal nos cuenta que, cada noche, el grupo de viajeros se reúne y decide cuál será su recorrido del día siguiente, sin agobios y disfrutando más del momento presente que de las expectativas del futuro. Carpe Diem sería una de las mejores definiciones para la forma de vida de este grupo de amigos que, un día, decidió crear una agencia de viajes innovadora cuanto menos. No me cabe la menor duda de que el compañerismo y buen humor (y el cansancio, estoy segura de que eso también) reina en el ambiente del viaje. Es de este tipo de excursiones por las que se me acelera el corazón, me aumenta la adrenalina y se me alimenta el alma. Considero que este tipo de experiencias son necesarias al menos una vez en la vida…para por decir que, como mínimo en una ocasión, viviste, en el mayor de los sentidos. Espero que alguno sienta la misma energía vital que emerge en mí cada vez que veo un video o noticia nueva de Camino Sin Fin. Yo espero apuntarme lo antes posible, ya sea para comenzar un nuevo ciclo o mejorar el presente…¿y tú?

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