Jimmy Kimmel vuelve a dar una lección al mundo

· ROBERTO MACEDONIO | Madrid ·

Lo ha vuelto hacer. La estrella de la cadena norteamericana ABC, Jimmy Kimmel, ha vuelto a utilizar su programa para dar una lección a su audiencia planetaria. Una audiencia que desde hacía una semana no sabía nada de su presentador favorito. Lo cierto es que desde el pasado lunes, el programa dejó de emitirse sin dar ninguna explicación. No hubo pronunciamiento de Kimmel, tampoco de la ABC, ni siquiera de Disney (propietaria de la cadena) como se suele esperar en estos casos. Al fin, en la noche de ayer, el humorista de referencia del late night televisivo se volvió a situar frente a esa cámara que tanto le quiere. Lo hizo en uno de los programas más difíciles de su historia. Y brilló.

Su voz temblaba al pronunciar las primeras palabras de la noche: «Tengo que contaros algo que le pasó a mi familia la semana pasada». Adiós al milimétrico guión que rige minuciosamente su show. Jimmy sabía que debía justificarse ante su expectante audiencia, poco acostumbrada a la improvisación. Él era el centro de atención. Su historia. Puso su vida sobre las tablas, pero no en un ejercicio morboso por mantener al espectador pegado a la pequeña pantalla (algo que, tristemente, solemos ver con bastante frecuencia en cualquier programa de televisión). Él sabía que contar su propia historia era la forma de que su mensaje verdaderamente tuviera calado. La gente le quiere, él es uno más de cada familia estadounidense. Kimmel sabe empatizar con el espectador, por eso su fórmula funciona: por él. Por eso su show se canceló toda la pasada semana en lugar de poner al frente a un segundo de a bordo.

Jimmy Kimmel con su hijo William

El domingo 21 de abril su mujer, Molly McNearney, daba a luz a su segundo hijo. Todo apuntaba a que el programa del lunes se convertiría en un espectáculo de celebración. Pero no fue así. Cinco días sin programa. Cinco días que se convirtieron en los más difíciles del matrimonio. El corazón del recién nacido William Kimmel no recibía suficiente oxígeno, la situación era dramática. Afortunadamente el equipo médico salvó la vida del bebé después de realizar una peligrosa operación a corazón abierto. Afortunadamente, Jimmy Kimmel podía pagar la operación. Pero ¿qué hubiera pasado si se tratara de una familia pobre? A día de hoy en ese caso la operación se llevaría a cabo, gracias a que Trump no pudo sacar adelante su polémica reforma sanitaria ‘TrumpCare’.  De lo contrario, un niño cuyos padres no tuvieran una buena capacidad económica, habría muerto en esa situación.

“Si tu bebé está a punto de morir, el dinero no tendría por qué ser un factor determinante», sentenciaba el presentador en una noche en la que, otra vez más, quiso dar una lección desde su experiencia. Algo frecuente en él; ya nos conmocionó con su discurso tras el asesinato del león Cecil. Ningún otro presentador de una gran corporación de comunicación como la ABC (con tantísimo poder) utiliza su poderoso e influyente discurso para generar una verdadera conciencia social alejada de intereses políticos y partidistas. Kimmel, sin embargo, lo ha vuelto a hacer.

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