Lady Bird: cómo volar hacia la vida adulta

· MARÍA BOYARIZO | Madrid ·

La ópera prima de Greta Gerwig como directora y guionista, conocida por sus papeles como actriz en películas como Frances Há o Mistress America , refleja como la adolescente Christine McPherson, o como ella misma se llama, “Lady Bird”, decide emprender la aventura de convertirse en una persona autónoma y adulta sin dejar a nadie herido por el camino. Este largometraje cuenta con diferentes aspectos verosímiles que, como si de nuestra propia vida se tratarse, consigue que nos adentremos en profundidad en la trama. 

La protagonista de esta película vive en una ciudad del estado californiano llamada Sacramento. La joven desea salir de esta para ver mundo más allá y nutrirse de todas las oportunidades académicas que le pueden ofrecer las universidades de la costa este. Además, “Lady Bird” vive con la presión a la que le somete su madre para que siga su educación universitaria cerca de casa. Greta introduce en esta fresca obra elementos como la educación en un colegio religioso, la escasez de recursos económicos familiares o la desidentificación con el entorno en un plano situacional que toca ligeramente lo “indie”.

Por ello, más que una película que quiere expresar un acto de liberación juvenil, se trata de una historia en la que el hilo conductor es la relación que tiene la protagonista con su madre. Ambas son dos puntos en cada extremo de la línea que hacen todo lo posible para encontrarse en un punto común, pero sin querer recapacitar sobre el hecho de que ambas están intentando lo mismo. Este objetivo, en ocasiones, se ve perjudicado por su egoísmo. 

El guion, dotado de gran ligereza y espontaneidad, nos zambulle a problemas familiares y personales que pueden asemejarse a los nuestros. A todos estos propósitos de anarquismo familiar e intentos de liberación, se suma la búsqueda de un amor fugaz juvenil que nos haga sentir mariposas por primera vez y los cambios de amistades durante la adolescencia.

Estos intentos de llevar una vida más allá de nuestro sitio de origen y el hacer ver a nuestros padres que queremos ser los dueños de nuestro propio destino, es lo que hacen que esta obra conecte con el público desde el minuto uno. A su vez, el largometraje mezcla aspectos tradicionales como la religión, la familia, el futuro, la amistad y el amor en una comedia donde prima la intención de destacar la naturalidad de los personajes.

Grandes primeros pasos de una Greta Gerwig que nos conduce a un nuevo género. Un recorrido donde el nacionalismo americano de los sitios más recóndito se une con toques de la juventud millennial y el individualismo social.

 

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