Lulú, la liberación de la mujer fatal

· ALICIA AGREDA | Cádiz ·

• A veces un campo de manzanos puede esconder más de lo que se puede ver a simple vista. Lulú se adentra en ese más allá. Con la dirección de Luis Luque, las entrañas de Paco Bezerra han dejado ver qué se esconde tras la raíz de la misoginia.


Con una sugerente María Adánez a la cabeza de la obra, comienza un maravilloso cuento, que, visto desde los ojos del hombre, aquellos con los cuales se ha nutrido la historia, atrae al espectador desde el primer minuto. Después, este cuento da un giro que no deja indiferente a la audiencia. La historia pasa a ser vista a través de la mirada femenina, aquella que la violencia simbólica contra las mujeres ha invisibilizado desde épocas prehistóricas. Este giro cumple con creces sus objetivos, que no es otro que dejar ver una gran realidad tremendamente aterradora.

La predisposición a la creencia de la mujer fatal se nos imparte desde tiempos inmemorables. Es por eso que Paco Bezerra se vuelca en desmontar ese mito, en el que la mujer es la única culpable de todos los males del hombre, y que está presente en prácticamente todas las ramas del arte. La escenografía de Mónica Boromello y la iluminación de Felipe Ramos acompañan y enfatizan toda aquella emoción que azota las almas de los espectadores. Y la humanidad y el compromiso que desvelan los ojos de los actores son cruciales para que el espectador no desvíe la atención del escenario en ningún momento.

El cierre de la obra, con las palabras de Adánez logra dejar claro que esta historia no se quedará escrita a medias tintas, además de hacer ver la única versión que la violencia tiene, aquella en la que hay un violentado y una víctima. Lulú nos deja claro que el mito de la mujer fatal no se quedó enterrado en la historia, sino que, en base a este y por la masculinidad dominante y violenta ejercida por parte de multitud de varones actualmente, existen las violaciones, existe lo no consentido, los feminicidios, los micromachismos encubiertos y coercitivos, y todas las formas de violencia hacia la mujer. Lulú, en definitiva, es una bomba de relojería que ha caído en la sociedad española cuando más falta hace.

 

Fechas de la obra:

MADRID: Teatro Bellas Artes. Hasta el 25 de marzo

GRANADA: Teatro Isabel la Católica. 7 y 8 de abril

PAMPLONA: Teatro Gayarre. 14 de abril

BILBAO: Teatro Campos Elíseos. Del 27 al 29 de abril

ALBACETE: Teatro Circo de Albacete. 30 de mayo

 

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