Merkel llora. Una Alemania feliz y libre aprueba el matrimonio homosexual

· CONCIENCIA CULTURAL   Editorial ·

Alemania celebra hoy la aprobación del matrimonio homosexual. Una ley propuesta por el partido socialdemócrata, que ha querido romper su pacto de gobierno con los conservadores con tal de conseguir que las parejas gays puedan casarse. Todo un ejercicio por la libertad. Pero no lo ha tenido fácil, ha necesitado del apoyo de los Verdes y La Izquierda, ya que el partido conservador que dirige la canciller Angela Merkel se opuso en rotundo y votó «no». La iniciativa, finalmente, quedó apoyada por 393 diputados (226 en contra).

Evidentemente hoy es un día de celebración y de júbilo en todo el mundo, cada vez más países abogan por la libertad y dejan a sus ciudadanos amarse en pleno derecho. Sin embargo, existe un matiz de tristeza si tenemos en cuenta que, casi 20 años después del inicio del «moderno siglo XXI», aún sigue habiendo países (hasta hoy como Alemania) que no permiten a sus ciudadanos amar a quien quieran. Países que no lo permiten, ciudadanos (en todos) que condenan y criminalizan al colectivo LGTBI, policía que arresta y verdugos que asesinan.

Existe además una enorme contradicción en el voto en contra del partido de Merkel. Hemos de recordar que los conservadores quisieron (sin mucho entusiasmo) que las parejas homosexuales pudieran adoptar. Sin embargo en esta ocasión prefieren posicionarse junto a la Alemania más rancia. Será, quizás, porque quedan tres meses para las elecciones germanas y el enorme electorado de derechas tacha a su feroz canciller capitalista casi de comunista.

Una pareja de mujeres celebra con un beso la aprobación en el Parlamento Alemán | FABRIZIO BENSCH -Reuters

«El matrimonio y la familia se encuentran bajo la protección especial del orden estatal», sentencia el artículo 6 de la Constitución Alemana. Un artículo en el que se ha escudado la hipócrita mandataria de Europa para poder votar «no» a la propuesta de ley del socialdemócrata  Thomas Oppermann. «Es una ley anticonstitucional porque contradice el artículo 6 de la Constitución que entiende el matrimonio solo entre un hombre y una mujer», decía satisfaciendo así su necesidad de justificar un voto violento que agrede a la dignidad de todos sus ciudadanos, estén de acuerdo o no con el matrimonio homosexual: todos.

Pero esto tiene antecedentes, y nos resultan muy cercanos. Ya en España cuando Rodríguez Zapatero aprobaba la ley de matrimonio homosexual entre aplausos pero, eso sí, ante la mirada de odio de la bancada popular; el magistrado Juan José González Rivas tachaba la ley de anticonstitucional. Hoy, en «el país a la cabeza de la igualdad LGTBI en el mundo» (tal como muchos dicen orgullosos), González Rivas es el Presidente del Tribunal Constitucional.

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