Nuria Coronado, periodista y activista de género: “Sin feminismo, no hay democracia”

• Feminismo como una puerta abierta. Una vía de acceso a la igualdad de género, comenzando por la mejora de las condiciones laborales y culminando en el derecho a la vida.


ANDREA FARNÓS | Madrid

Que la cuarta ola del movimiento azota las estructuras patriarcales por el costado es un hecho: desde la segunda década del siglo XXI, las reivindicaciones por los derechos de la mujer han dado mucho de qué hablar. Se ha puesto en entredicho lo que, para muchas, ya era un secreto a voces. Que la desigualdad entre hombres y mujeres existe. Una injusticia cubierta por un velo patriarcal agonizante, insensible y asfixiante para una mitad de la población que ha sido silenciada a lo largo de la historia.Un piropo, un grito, un golpe, un asesinato. Todo es machismo, una problemática troncal de una sociedad que poco a poco, despierta. Las mujeres alzan su voz cada vez con más frecuencia y menos miedo. Entre ellas se sitúa la periodista Nuria Coronado.

Dedicada al mundo de la información y el activismo social, Coronado nos regala su tiempo para compartir cuáles son las necesidades de la sociedad en la que nos desarrollamos. Con una trayectoria profesional de 25 años a sus espaldas, no desiste. “La lucha sigue, cueste lo que cueste.” Feminista, autora de Hombres por la Igualdad (Ed LoQueNoExiste) y actual colaboradora de Público, El Español, 20 minutos y ÁgoraNews. Su labor ha sido reconocida con el ”Premio de Diario 16” por la defensa de la igualdad (2018) y “Candidata a las TOP 100 Mujeres Líderes en España” (2018). Nuria nos permite preguntarle cualquier tema que nos inquiete. Nos da las gracias por difundir el mensaje feminista y anima a los jóvenes a involucrarse con esta injusta situación.

Pregunta: Te defines públicamente como Periodista Feminista,  ¿ha sido esto motivo de censura en algún de comunicación?

Respuesta: Yo le doy siempre la vuelta a todo. No colaboro con medios que no son feministas, es decir, que no tienen una perspectiva de género. Realmente, son casi todos. Cuando colaboro con ellos siempre marco que ni mis textos ni mis titulares se tocan. Sí que es cierto que en alguna ocasión, como colaboradora que soy, el texto te pertenece a ti pero el titular lo busca el medio de comunicación. Estos muchas veces buscan generar mucho impacto, y cuando no se tiene perspectiva de género, te cambian el titular y la fastidian. Por esto creo que es importante explicar que se necesita perspectiva de género y ser feminista cuando se ejerce el periodismo. Este oficio tan hermoso significa visibilizar las historias que no se quieren contar. Cuando eres feminista, lo que haces es dar valor a esa mitad de la población que los medios de comunicación olvidan. Casi el 80% de las veces que aparecemos las mujeres en medios lo hacemos como secundarias. Muchas veces ni siquiera como “asesinadas”, sino como “muertas.” Las mujeres no aparecemos muertas, se nos asesina y se acaba con nuestra vida.

Es importante matizar muchísimo todo esto. Por desgracia, los medios de comunicación están en manos de hombres y esa perspectiva de género no aparece. Creo que en general se da visibilidad a una serie de causas que son machistas. Juegan al doble juego, ellos dicen que “hay que informar de todo, incluso lo que no nos gusta”, pero creo que como profesionales no hay que dar voz a determinados asuntos por mucho que sean noticia. Las mujeres solo aparecemos como “muertas”, pocas veces como especialistas en algo. Siempre son los grandes economistas, políticos, expertos…nosotras o no aparecemos o lo hacemos de forma muy escasa. Hay mujeres que están haciendo una labor impresionante en cada uno de sus campos y eso hay que visibilizarlo. Si no tenemos referentes, seguiremos pensando que no podemos ser quienes queremos ser. Esta profesión es maravillosa para ser el altavoz de las que tanto hacen y de las que han sido víctimas. Te puedo mencionar el caso de Ana Orantes, asesinada por su marido hace 21 años. Ana acudió a un programa de televisión a denunciar los malos tratos que llevaba sufriendo durante cuarenta años. En aquella época, la violencia de género era un problema de puertas para dentro. Ahí no había que meterse. Esa mujer cogió las fuerzas aun sabiendo a lo que se enfrentaba. Le quitó la vergüenza a una España que se reía con los chistes de Martes y Trece de “mi marido me pega”. Ana cambió España. Por eso creo que es importante hablar de las mujeres que hacen por dignificar nuestras vidas.

P:  ¿Qué papel crees que deberían tener los Medios de Comunicación ante la desigualdad de género?

R: Deja de cooperar y blanquear la violencia de género. No llaman a las cosas por su nombre. A los medios de comunicación que entrevistan a delincuentes y se cuestiona a las víctimas les falta sensibilidad. Cuando ocurre un crimen machista, se entrevista al “vecino de al lado” cuando su opinión no tiene ningún peso científico: olvidamos que la sociedad está ciega en cuestiones de perspectiva de género. Tenemos una gran responsabilidad a la hora de transmitir un mensaje. Hay que ayudar con la información a las víctimas. Sino, solo se busca la noticia más leída y nos se habla de lo verdaderamente preocupante.

P: ¿Cómo surge #CompañerasDeCañas?

R: Encontré unas encuestas a nivel nacional dónde se preguntaba a la población con quién les gustaría irse de cañas. ¡Todos los seleccionados eran hombres! Unas compañeras y yo empezamos en twitter esta campaña preguntando con qué mujeres le gustaría a la gente tomarse una caña. Así, surgió un evento. Tuvo muchísimo éxito, de hecho, estamos preparando la segunda edición. Lo haremos en un sitio mucho más grande. La idea es visibilizarnos frente a este partido misógino que actualmente está en boca de tantos. El feminismo es una lucha pacifista y vamos a sacarle los colores al patriarcado.

Logo del hashtag #CompañerasDeCañas

P: Diriges y presentas #MujeresDeFrente, ¿por qué crees que este tipo de programas son importante?¿Ha habido algún testimonio en concreto que te haya llamado especialmente la atención?

R: Todas las mujeres que escojo para entrevistar son referentes y están haciendo una lucha diaria comprometida y real. No pertenecen a este feminismo de postureo. Pertenecen al sesgo feminista abolicionista: si no se prohiben la prostitución y los vientres de alquiler, no es feminismo. Creo que era importante que hubiese un espacio de entrevistas solo para esas mujeres. A parte de Mujer tenías que ser  y algún breve espacio en otro programa, no hay contenido televisivo donde se entreviste en condiciones a este tipo de referentes feministas. La entrevistas son en directo y luego se cuelgan online. El impacto ha sido muy grande. Lo bonito de un movimiento como el feminismo es que creas vínculos y amistades con muchas mujeres. Os escucháis y os entendéis, y eso queda reflejado en las entrevistas. Además, el título del programa también es importante. Tenemos que ser mujeres de frente para que se nos vea, se nos escuche y se nos entienda. Hay muchas personas que necesitan ponerse las gafas violetas que tan maravillosas son. Como te digo, todos los programas han sido muy importantes para mi, pero ha habido dos muy especiales. El de María Marroquí y Patricia Carmona, víctimas de violencia de género. Es un testimonio muy duro…pero han salido con la fuerza suficiente para animar al resto de mujeres a luchar. Es importante que los medios de comunicación utilicemos nuestro altavoz para decir que las mujeres víctimas de estas agresiones pueden salir adelante. Hay muchas asociaciones y ayudas que colaboran con la seguridad de estas.

P: ¿Te preparas de alguna forma en especial a la hora de entrevistar a mujeres con testimonios tan complicados?

R: Hay una herramienta maravillosa que es la empatía. Llevo casi 25 años dedicándome a esto y no es fácil. Cuando ves un reportaje o noticia al respecto, realmente es tan solo un resumen. Pero detrás hay mucho más. Para mi lo más duro ha sido entrevistar a madres que han perdido a sus hijos por violencia de género. Esto conlleva mucho tiempo, hablar mucho con ellas, entablar confianza y tener mucho respecto. Para mi, que ellas confíen en mi para contar su historia es una bondad infinita. En ocasiones tardo meses en hacer una entrevista: tienen que estar preparadas para el dar el paso y contarlo. Te relatan la experiencia más dolorosa de tu vida y hay que sentir empatía. Yo también fui víctima de abusos sexuales e intento de violación. Me pongo en su piel y empatizo con lo que están sufriendo. 

P: En 2017 publicaste Hombres Por La Igualdad, ¿por qué crees que es necesario que los hombres se involucren en la lucha feminista?

R: Al principio del libro encontramos una frase de Amparo Rubiales que dice que “se necesitan hombres valientes que quieran coger la bandera del feminismo y no la suelten.” ¿Dónde están los hombres? Como si el feminismo fuese solo algo de mujeres. Es una lucha de todos. El que ha creado esta desigualdad es el hombre que no quiere perder su privilegio ni su poder, pero para mi era importante contar el relato de los hombres que están de nuestro lado. Sin feminismo, no hay democracia. Sin feminismo, no hay igualdad, y por tanto, hay injusticia. Estos son hombres que llevan años involucrados con esto. Soy periodista y me encanta mi trabajo, por eso recurrí al formato entrevista para contarlo. Hay testimonios de Juan Verde o Francisco Orantes. Este último es el primero que aparece ya que es el hijo de la mujer que tanto hizo por nosotras. Yo era muy pequeña pero su testimonio se me quedó grabado.  También aparecen Octavio Salazar, Rafa Sánchez, José Nieto

Ilustración de Hombres Por La Igualdad

P : ¿Cómo explicas la necesidad del feminismo a gente no concienciada de esta problemática?

R: Una intenta siempre explicarlo desde los datos reales del Consejo General del Poder Judicial del Gobierno, del Instituto de la Mujer, de asociaciones…y hablar siempre desde el respeto. Además, el libro de Hombres Por La Igualdad es un buen camino. Es más sencillo que un hombre, en ese espacio de poder, comparta con sus compañeros de trabajo y familiares este mensaje de la igualdad.  Va a llegar una manera más sencilla. Se necesitan hombres que comprendan su espacio de poder y quieran terminar con esta injusticia. Si no hay hombres en el feminismo, la lucha será mucho más complicada. Si las mujeres feministas estamos, además, concienciando a los propios hombres y luego les echamos, tampoco tiene mucho sentido. Cuantos más seamos, mejor. En la unión está la fuerza.

P: #MeToo y #Cuéntalo han tenido mucho éxito en twitter. ¿Crees que las redes sociales benefician el feminismo?

R: El movimiento actual es denominado cuarta ola precisamente por la incorporación de las redes sociales. Estas son un altavoz para millones de mujeres en todo el mundo. Todas podemos sentir que nuestras voces son la misma: nos reconocemos en todos los tweets, en todas las denuncias. Nos comprendemos. En cuanto a aspectos negativos…a cada acción hay una reacción y el patriarcado nunca nos lo pone nada fácil. Pero somos fuertes y ahí vamos a seguir. Lo estamos haciendo bien. En las redes no nos dejan sordas, ni ciegas ni mudas.

P: ¿Cómo ha sido este 8 de marzo de 2019?

R: Ha sido un éxito. En relación con los medios de comunicación…los titulares solo hacen referencia a Madrid. La manifestación fue en toda España, incluso en pueblos. Millones personas han salido a la calle para decir “hasta aquí”. Yo acudí en Madrid con Marina Marroquí, Vera Yin YangTowanda Rebels…¡no podíamos movernos de la gente que había! Esto es la conciencia que le dice al patriarcado “basta”. Espero que el 28 de abril no se vote a favor de quienes quieren destruir nuestros derechos.

P: ¿Debemos preocuparnos por este ascenso de la ultraderecha?

R: Los medios de comunicación dan minutos de prime-time a asuntos que no lo merecen. Que algo sea noticiable no significa que tengas que contarlo. Es preocupante porque se pone de manifiesto que hay un mensaje que está calando muchísimo. Estos representantes están diciendo que se puede aumentar la violencia de género abiertamente. Pero hay que seguir luchando en el día a día. El activismo desgasta, te sientes una hormiguita frente a algo que viene muy fuerte. Estoy también un poco cansada de excusar la ignorancia: esta no te exime de ser un machista. Estás cooperando con mensajes misóginos y haciéndonos ciudadanas de segunda. La responsabilidad es personal, no solo de los políticos. Tú el día que vayas a votar decides de qué lado estás y yo quiero estar del lado de la justicia y del de las mujeres que ya no están. Es lo mínimo que puedo hacer.

P: Después del 8M, ¿qué?

R: Después del 8M, cada día es un 8M. Todos los días hay que abrir el corazón y pensar en todas esas mujeres que tenemos alrededor. Una de cada 3 mujeres en este país son maltratadas. Todas y todos conocemos a alguien que ha tenido un intento de violación o maltrato. Hay que ayudar. Si conoces el problema, involúcrate, no vale con decirle a esa mujer “llama al 016”. Es un camino largo y las víctimas necesitan un apoyo social día tras día. Juana Rivas pasó de ser heroína a villana y ahora mismo nadie se acuerda de ella. ¿Hasta que punto los medios de comunicación cooperan con esto? Es necesario que como ciudadanos colaboremos con ellas y sepan que estamos ahí.

P:  Quizá es que cuando llegan teorías “nuevas”, como este auge del feminismo, la población se asusta y le causa rechazo…

R: El feminismo no aparece un día de repente. Lleva desde siempre. El pasado 8M rendimos homenaje a esas 138 mujeres trabajadoras de una fábrica en el XIX que se levantaron y dijeron “no”; necesitamos dignidad. Simone de Beauvoir, Clara Campoamor, Frida Kahlo…el feminismo lleva siglos de lucha y hay que sacar los referentes a la luz para que la gente las conozca. No es una teoría nueva, son los derechos humanos que toda la vida se nos han querido arrebatar. Ha habido mujeres maravillosas que han estado ahí luchando. Isaías Lafuente, uno de los hombre a los que entrevisto en el libro, decía que “el feminismo empieza en el salón de casa.”

P:  Y educar a los niños…

R: Por supuesto. Vamos a dejar de tener que cumplir con el mandato de los estereotipos. Nos enseñan mensajes muy duros y perversos para que las mujeres no podamos ser quienes queramos ser. Hay que educar a los niños, y para ello, los padres y madres deben ser feministas. Hay que enseñar de 0 a 100 en todos los ámbitos por la igualdad. Qué bonita palabra. Ser iguales, con las diferencias que todos podemos aportar, pero que esa diferencia sume y no reste.

Deja un comentario