PSOE: ¿Democracia u oligarquía?

Ha quedado más que clara la victoria de la pequeña oligarquía socialista en las últimas votaciones del comité federal. Esta oligarquía, responsable de decidir el futuro de un partido que cuenta con, aproximadamente, unos cinco millones de representados, ha optado por darles la espalda y clavarles una daga de manera traicionera y abyecta.

¿Qué hubiera pasado si los demócratas hubieran propuesto un referéndum entre sus militantes para saber qué rumbo debería tomar su partido? Seguro que esta pregunta jamás se le ha pasado por la cabeza a Javier Fernández Fernández, presidente del comité federal del PSOE.

Es jocoso que a algunos partidos se les tache con términos como populistas o demagogos, cuando son estos los que deciden a su secretario general en unas urnas y no en forma de pequeños “golpes de Estado”. Mientras tanto, los militantes miran con rabia y recelo esta abstención a la investidura a Rajoy, pues supone un triunfo más de la política derechista de nuestro país. Sin ninguna duda, los dirigentes socialistas han escatimado en considerar la opinión de sus votantes; es decir, los que en realidad conforman y definen el partido, y los que deberían dirimir esta crisis interna.

PSOEEs triste, pero a los españoles nos queda mucho por aprender sobre democracia. El filósofo Aristóteles decía que la demagogia es el resultado de la corrupción del sistema político democrático. Sería algo osado englobar a todos los políticos españoles en el saco de la demagogia; aunque, es aparente que, más que democracia en términos etimológicos (δῆμος: pueblo; κράτος: poder), es una leve deformación de esta. El PSOE actualmente es reflejo de ello: un partido con alergia a las urnas, donde aúnan oligarcas y tiranos entre sus filas.

Mientras, la crisis interna se incrementa aún más: algunos votantes arengan en Ferraz que el no a Rajoy representa los valores socialistas; por otro lado, un sector considera que la responsabilidad de que haya un gobierno en España recae en las manos de su partido. Discrepo que estos últimos entiendan, o quiero pensar que ignoran, el significado de las siglas PSOE, pues no veo razonable que un partido, definido como centro-izquierda, deje a la derecha de su país gobernar de nuevo durante otros cuatro años.

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De todas formas, esta crisis ha llevado al partido a un callejón sin salida: ¿hubiera sido mejor bloquear un gobierno del PP y llegar a unas terceras elecciones en las que, con toda seguridad, Mariano Rajoy hubiera conseguido la mayoría absoluta? ¿O una abstención para que se forme un gobierno débil y en minoría? Puesto que se ha elegido la segunda opción, ¿qué garantías tenemos los españoles de que un gobierno en solitario vaya a ser viable si, quiero creer, sigue habiendo reminiscencias de izquierda en el PSOE?

La incertidumbre no es un buen síntoma para el crecimiento económico de un país. Tampoco lo es un gobierno que no tiene la mayoría absoluta y menos aún si depende de un partido, supuestamente, de centro-izquierda…

Guillermo Ríos Sánchez

@GuillermoRiosT

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