¿Quién es Nayib Bukele?

ANDREA FARNÓS | Madrid

La notoriedad en medios de comunicación europeos sobre de El Salvador no había sido nunca muy relevante. El país más pequeño de Centroamérica apenas abarcaba escasas líneas en los diarios y, cuando lo hacía, solía referirse a los mismos temas: desastres naturales e inseguridad de la población por altos casos de homicidio.


¿Quién es el Presidente de El Salvador?

La agenda mediática da un giro cuando la figura de Nayib Bukele asciende en popularidad. El salvadoreño de 38 años y origen palestino alcanzó la mayoría en las elecciones del pasado 3 de febrero de 2019. El más cool, el milenial. Así le describen en los medios de comunicación y así se describe así mismo en las redes. El Presidente empezó a dar de qué hablar destituyendo a Ministros del antiguo Gobierno vía twitter. Bukele ha irrumpido en un bipartidismo que ocupaba el horizonte político del país desde el final de la Guerra Civil en 1992. El Salvador, que había sido reconocido por su buena gestión en su transición a la democracia, agotó la estabilidad que en un principio se pronosticaba para el futuro. Los partidos ARENA (en el espectro del centro derecha) y FMLN (izquierda) culminaron con la paciencia de la ciudadanía. 

© Irene Gamella

Nayib Bukele, una alternativa joven, modernizada, activo en redes y que dice no posicionarse ni en la derecha ni en la izquierda, ha conseguido convencer a la población salvadoreña de la necesidad de un cambio. «Desde mi punto de vista, practica claramente un populismo antisistema», nos cuenta Oswaldo Iglesias, un joven arquitecto de El Salvador. ¿Serán este tipo de comportamientos eficaces? A pesar de una abstención del 49% en las urnas, – casi la mitad de la población, que cuenta con un total de 6 millones y medio de personas – su figura parece asemejarse a la de un Mesías político.

Con un tono actualizado y revolucionario se dirige a las masas. Bukele, que ya había sido alcalde de Nuevo Cuscatlán y San Salvador, critica abiertamente el modus operandi de la ONU y pone en practica políticas para prevenir la delincuencia y actuación de las bandas criminales (maras). «La población ha notado el cambio. Han descendido el número de homicidios, hurtos y actos vandálicos desde que Bukele accedió a la Presidencia», nos comenta Erick González, fotógrafo y periodista salvadoreño. Hay quienes no opinan lo mismo. «Ahora la población está dividida en tres bloques: la derecha, la izquierda y los seguidores de Nayib. Además, los robos, secuestros y desapariciones han continuado ocurriendo pero pasando desapercibidos», nos explica Mario, un periodista local que no quiere dar su nombre completo.

Cercano y católico, defiende algunos valores tradicionales pero sin imponer. ¿Estrategia o humildad? Con ideas pero sin ideologías. Una alternativa al cambio mediante un canal no convencional: twitter. Tras un año de liderazgo, las opiniones se pluralizan. «Ha mejorado mucho la vida de los salvadoreños, sobre todo en cuestiones de seguridad, pero con el coronavirus mucha gente ha visto una actitud autoritaria que no esperaba», confiesa Iglesias. Mario explica que «con el inicio de la pandemia aumentó el tono anti democrático y la falta de transparencia en asuntos de la administración pública». No cabe duda de que no deja a nadie indiferente. Su gestión del COVID19 no es ninguna excepción.

El desafío de la pandemia

El pasado mes de marzo se viralizó un video en el que Nayib Bukele informaba de las 30 medidas económicas que llevaría a cabo el país para ralentizar la expansión del coronavirus en El Salvador. Tal es así, que incluso el compositor y productor musical Residente le entrevista en su canal de YouTube. De nuevo, la oligarquía tradicional se entrelaza con la verdad de lo urbano. En la entrevista, Bukele explica el confinamiento y la propuesta de suspender los pagos durante tres meses. Agua, luz, alquileres e hipotecas. Propone colaboración de las empresas privadas: deberán diluir el pago pendiente de esos tres meses en la deuda posterior. Es decir, si un ciudadano tiene una hipoteca de 20 años, pagará esos meses a lo largo de los años restantes que le queden por pagar. Además, no podrán imponer ningún tipo de interés ya que esta situación excepcional exige de la comprensión de las compañías.

¿Pero qué ocurre con quienes trabajan en plazas o parques públicos? El 42’2% de la población salvadoreña vive bajo el umbral de pobreza y son muchos los que se mantienen al día económicamente. En estos casos, el Gobierno ha puesto en marcha un abono mensual de 300 dólares. Esto supondría un coste de 450 millones de dólares y se beneficiarían 1’5 millones de familias. “Se ha dado muchísimo más dinero para salvar bancos y el pueblo no vio nada. Ahora que se quieren destinar 450 millones para la clase media-baja hay dudas. ¿Por qué cuando damos millones a los ricos no hay protesta y cuando vamos a dárselo a los otros se cuestiona más?”, expone Bukele frente a Residente.

La iniciativa trajo consigo complicaciones para llevarse a cabo: tan solo el 59% de la población salvadoreña tiene acceso a internet y las prestaciones debían solicitarse vía online. Como alternativa se habilitaron los Centros de Atención de Demandas (CENADE), habiendo únicamente 16 en todo el territorio. Las aglomeraciones de gente provocaron que Bukele emitiera, a través de twitter, el cierre automático de los CENADE. Esto ha desencadenado en que miles de manifestantes salgan a las calles en plena pandemia con banderas blancas para exigir alimentos. “Ha sido una idea muy buena pero que no se supo ejecutar bien. Al tratarse de una decisión de emergencia, hubo problemas con la elección de los beneficiados. Muchas familias muy pobres no recibieron el dinero por falta de logística”, explica Oswaldo Iglesias. Mario expone que «no se ha propuesto ninguna alternativa para quienes no accedieron a esos 300 dólares, el plazo para solicitarlo venció y punto». 

Nayib Bukele como Alcalde de San Salvador

 

La peculiaridad del discurso

Un total de 30.000 personas han sido afectadas por las tormentas tropicales en las últimas semanas. Esto ha provocado el aumento de necesidades de familias con escasos recursos: muchas de ellas han perdido desde víveres hasta casas enteras. A pesar de las constantes críticas de Nayib Bukele a las políticas del norteamericano Donald Trump, Estados Unidos ha donado más de 5 millones de dólares desde el comienzo de las lluvias. ¿Qué esconde su discurso para recibir ayudas de quien más critica? Hay quienes afirman que sus palabras son pura demagogia y quienes por fin se han visto representados en el Gobierno.

Las opiniones de la población están divididas. Muchos tienen en Bukele una fe ciega. Otros tantos mantienen la guardia. El discurso innovador del Presidente contiene mensajes muy esperanzadores, pero no es la primera vez en la historia que este tipo de estrategias se utilizan únicamente para hacerse con la confianza del pueblo. Carlos Malaud, catedrático de Historia de América en la UNED, tacha a Bukele de «covidpopulista» y explica que la cuarentena ha puesto en evidencia el autoritarismo del Presidente, quien «maquilla la militarización como cerco sanitario.» Por otro lado, los propios civiles de El Salvador defienden que «está con el pueblo y brinda su ayuda a quien más lo necesita». Lo cierto es que, sea como fuere, el número de fallecidos por coronavirus en la república salvadoreña es únicamente de 73. ¿Datos manipulados? De lo que no cabe duda es de la autenticidad del personaje. El mundo ha vuelto la cara hacia El Salvador gracias a la peculiaridad de su política. Si las consecuencias son positivas o negativas solo lo sabremos con el tiempo. Mientras tanto, nos queda observar con mirada crítica lo que ocurre en la pequeña nación al otro lado del charco.  

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