Sergio García Zamora reconoce a Loewe que ganar el Premio de Poesía que le otorgaron fue «muy dulce»

“Estaba en mi pueblo natal que se nombra Esperanza; estaba en casa de mi madre y acababa de leerle un poema dedicado a ella, un poema más bien dedicado a su soledad, un poema que está justamente en El frío de vivir. Y entonces llamaron. Yo reí y ella lloró. Después tomamos café. Mi madre olvidó echarle azúcar, pero lo encontré dulce. Todo adquirió una dulzura alarmante.”

El poeta Sergio García Zamora recuerda así a Fundación Loewe el momento en el que recibió la noticia de que su poemario titulado El frío de vivir había sido galardonado con el Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe a la Creación Joven, en su XXIX edición.

Premios

Nacido en Cuba, en 1986, García Zamora es Licenciado en Filología, tiene más de una docena de libros publicados y ha recibido diversos premios, entre los que destacan el Premio Internacional de Poesía Rubén Darío o el Premio de La Gaceta de Cuba. “Me presenté porque el Premio Loewe de Poesía lo tiene todo: un prestigio nunca traicionado por sus organizadores; una remuneración considerable (que hasta el Cid Campeador necesitó dineros); una edición preciosa de los poemarios; un Jurado incuestionable que nos devuelve la fe en la justicia literaria. Un premio honorable, aunque no todo el mundo recuerde el valor de ese adjetivo.”, explica en declaraciones a la Fundación.

Su relación con los miembros del Jurado, asegura a Loewe el poeta, es lejana. “En verdad, solo los conozco de leer sus libros, que son estupendos. Y es como tener hermanos que no conoces. Vivo sin haberlos escuchado hablar; pero todos los días ensayo las conversaciones posibles porque confío en que ya vendrá el día de sentarnos a la misma mesa.”

El Jurado destacó, entre otras cualidades, los recursos expresivos de un libro que el propio autor explica con una metáfora competitiva: “Si yo fuese un ajedrecista (¿qué escritor no lo es?), declararía que El frío de vivir resulta el primer movimiento del medio juego, y en el medio juego uno nunca puede permitirse los errores que comete en la apertura, dígase mis libros anteriores, sobre todo si queremos ganarle la partida a la eternidad.”

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