“Siria: las voces silenciadas”, por Carole Alfarah y Mónica García Prieto

Carole Alfarah es fotógrafa siria y, desde el inicio de su carrera, ha puesto su cámara al servicio de personas y colectivos silenciados, ofreciéndoles voz y reconocimiento a través de la imagen. Cuando estalló el conflicto en Siria, mantuvo su foco de interés en la sociedad civil, huyendo conscientemente de la iconografía, los arquetipos y de la pretendida objetividad del reportaje de guerra.

Por su parte, la periodista Mónica García Prieto (España) ha informado sobre las causas y las consecuencias de las guerras en Afganistán, Iraq, Líbano, Chechenia, Macedonia, Gaza, Israel y Siria. Ha sido corresponsal de El Mundo, Cuarto Poder y Periodismo Humano en Roma, Moscú, Jerusalén, Beirut y Bangkok y durante 12 años ha trabajado exclusivamente en Oriente Próximo. Cubrió ampliamente la revolución de Siria, tanto dentro como fuera del país y es coautora de Siria, el país de las almas rotas (Debate, 2016). Su labor ha sido reconocida con el Premio Ortega y Gasset (ex aequo), Premio Dario D’Angelo 2005, Premio José María Porquet de Periodismo Digital 2011, el Premio José Couso 2013 y el Premio Julio Anguita Parrado 2016.

Ambas especialistas en la materia acudirán el próximo 14 de diciembre al Auditorio de la Casa Encendida para retrasmitir la conferencia ‘Siria: las voces silenciadas’. El evento, que dará comienzo a las 19:00, contará con acceso gratuito al público hasta completar aforo. Alfarah y García Prieto expondrán la cara oculta de los conflictos de Oriente, y para ello, será necesario ponernos en contexto.

La Primavera Árabe no llegó a florecer en la esperada democracia ni tampoco alcanzó a la totalidad de países árabes. Siria es el paradigma de un régimen que se aferra al poder apoyado por países como Rusia o Irán mientras los llamados rebeldes lo son por potencias como EE.UU., la UE o Arabia Saudí, una implicación internacional que alimenta la mayor crisis humanitaria del siglo XXI.

Desde marzo de 2011, mientras la revolución se extendía por Siria, las manifestaciones pacíficas fueron reprimidas con bombardeos aéreos, armas químicas y a través de una estrategia diseñada para recrudecer las diferencias religiosas –a las cuales se suman las inestabilidades históricas heredadas del pasado de colonialismo europeo–, condenando a la población a un guerra atravesada por los intereses de numerosos países, potencias globales y grupos violentos, como el libanés Hezbollah, en la lucha por los liderazgos regionales.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados –ACNUR– estima que el número de personas refugiadas sirias se eleva a 4,9 millones y el de desplazadas internas a 6,6 millones. Ante las barreras físicas y jurídicas impuestas por la Unión Europea, más de un millón de las personas que solicitaron asilo en el continente arriesgaron sus vidas llegando por mar a sus costas. Según la Organización Internacional para las Migraciones –OIM– más de 10.000 personas han muerto o desaparecido desde 2014 atravesando el Mediterráneo.

A día de hoy, la Unión Europea, según datos de Eurostat, únicamente ha reubicado o reasentado a unas 3.000 personas refugiadas de las 180.000 a las que se comprometió. España solo lo ha hecho con 388 de 17.000. A estos incumplimientos se suma la implementación de políticas externalizadoras de fronteras, como el Acuerdo UE-Turquía, para impedir el acceso de las personas refugiadas al territorio de la UE, llegando para ello a considerar al Estado turco, el más condenado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por graves violaciones de derechos humanos como la tortura, un país seguro para quienes huyen de la guerra.

 

Mujeres contra la impunidad

Pese a los avances en materia de igualdad en algunos países, las cifras de la violencia de género confirman que la ciudadanía plena de las mujeres está constantemente amenazada por un enorme conjunto, muy heterogéneo, de agresiones y coacciones. En muchos casos, los actos perpetrados aparecen disfrazados de costumbres y tradiciones, pero en otros muchos, como conductas tipificadas como delitos, pero que también gozan de las múltiples formas que adopta la impunidad.

A lo largo de las dos ediciones de este ciclo, han participado destacadas líderes de diferentes países del mundo que luchan cada día por la paz y por la justicia como Estela Carlotto (Argentina), de Abuelas de Plaza de Mayo; Saskia Sassen (Países Bajos), profesora de Sociología de la cátedra Robert S. Lynden en la Columbia University y galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2013; Susana Trimarco (Argentina), presidenta de la Fundación María de los Ángeles y figura emblemática de la lucha contra la trata de personas y de la persecución de este delito, así como de la asistencia a las víctimas; Manjula Pradeep (India), líder social y activista; María Emma Wills (Colombia), asesora del Centro Nacional de Memoria Histórica; Claudia Paz y Paz Bailey (Guatemala) fiscal general y jefa del Ministerio Público de Guatemala (2010-2014); Rigoberta Menchú (Guatemala), Premio Nobel de la Paz o Azita Rafaat (Afganistán), exdiputada del Parlamento Afgano.

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