El fuego en Galicia, la mano del hombre y el cambio climático

Es un octubre negro. Al menos cuatro personas han muerto en Galicia, más de 20 en Portugal, muchas han tenido que ser evacuadas mientras las llamas cercaban núcleos habitados, y miles de hectáreas ya han sido calcinadas. Organizaciones como WWF hacen una lectura particular de estos incendios: el cambio climático. Organizaciones medioambientales denuncian la gravedad de estos incendios fuera de la temporada tradicional de alto riesgo, con condiciones de sequía y calor extremas en el mes de octubre.

A principios del verano pasado, WWF alertaba en un informe que los incendios del futuro ya están aquí. Según publicaba la ONG, las condiciones del cambio climático, la falta de planificación y gestión y el abandono rural, y la cada vez más borrosa frontera entre lo urbano y lo forestal, está condenando al mundo y más concretamente a España a sufrir “superincendios” cada vez más difíciles de abordar por los medios de extinción. Por supuesto, a ello hay que añadir la altísima tasa de intencionalidad, pues los montes no arden espontáneamente. Esta mañana en el programa de la Cadena Ser Hoy por Hoy, la consejera de la Xunta Ángeles Vázquez afirmaba que en Galicia «se sabe que los incendios han sido provocados».

La superficie quemada podría triplicarse

La ola de incendios de estos días es inaudita en un mes de octubre, fruto de las condiciones del cambio climático: una sequía extrema y prolongada, y altísimas temperaturas y vientos asociados al huracán “Ophelia”, el primero jamás registrado tan al este en el Atlántico. Según las predicciones científicas, antes del año 2075 la superficie quemada podría triplicarse en la Península Ibérica por los efectos del cambio climático. Una situación que ya está sufriendo todo el planeta, con cifras de récord de superficie quemada en todo el Mediterráneo, Portugal, Estados Unidos, Canadá…

Para WWF, esta nueva realidad «obliga a ampliar la campaña de alto riesgo y el operativo contra incendios todo el año, especialmente en el noroeste, donde las quemas intencionadas son una constante en invierno». “Los incendios en octubre en la España verde son la prueba más evidente y dramática de los efectos del cambio climático”, ha denunciado la portavoz de la campaña de incendios forestales de WWF España, Lourdes Hernández. “O abordamos las causas de fondo de los incendios, apostando por la prevención y por crear paisajes menos vulnerables al fuego, o empezaremos a sufrir estas oleadas de fuegos durante todo el año”, ha concluido.

En la Cornisa Cantábrica, León y Galicia -el noroeste peninsular- se producen más de la mitad de todos los fuegos de España. Es urgente que se dediquen más medios para que quienes prenden fuego al monte puedan ser identificados y condenados. Pero los incendios en Galicia o Asturias no sólo pueden atribuirse a la acción de criminales: el uso del fuego está muy arraigado en el territorio, asociado tanto a usos tradicionales –agrícolas o ganaderos- como a conflictos sociales.

Imagen destacada: Incendio forestal en Teo (A Coruña) © EFE / Lavandeira jr

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