Jesús Carmona, bailaor: «Cada noche ‘Camino’ se hace más grande»

· ROBERTO MACEDONIO | Madrid ·

Cruzo la puerta del emblemático Corral de la Morería y allí está Jesús Carmona, preparado para la interesante conversación que está a punto de regalarme. Los camareros preparan las mesas para el público que se sentará en ellas esta noche. En apenas dos horas el bailaor barcelonés comenzará a derrochar arte y energía para su público. Le preocupa la situación en la Ciudad Condal, pero se siente optimista por el gran número de tablaos que se han abierto en Cataluña en los últimos dos años.  Sentados en una de las mesas del Corral, hablamos del espectáculo que se podrá ver durante un mes allí. Se llama Camino y, creedme, te ofrece un viaje muy emocionante hacia ti mismo a través del flamenco. Nosotros, aprovechando que, muy generosamente, este bailaor al que cada noche le gritan ¡bravo¡ole! nos regala su tiempo, vamos a repasar cuál ha sido su trayectoria y a intentar descubrir cómo va a ser el exitoso camino que le queda por recorrer.


Jesús Carmona antes de comenzar la entrevista en el Corral de la Morería | Fotografía: Carmen Beatriz Jimenez Ochando.

Pregunta. A tus 32 años tienes a tus espaldas una enorme trayectoria ¿da vértigo echar la vista atrás?

Respuesta. Cuando miro hacia atrás veo que me lo he pasado muy bien. Yo me veo todavía como si estuviera empezando, porque sigo sorprendiéndome con cosas, disfrutando de aprender y de compartir este arte que es tan grande. Me siento muy afortunado de la trayectoria que tengo. He tenido la suerte de estar en grandes compañías.

P. Como el Ballet Nacional…

R. Sí, allí fui cuatro años Primer Bailarín. Cuando terminé mi etapa en el Ballet Nacional  me dediqué a mi compañía para hacer mis propios espectáculos. Todo ese periplo de experiencias ha sido muy  divertido, nutritivo e interesante.

P. ¿Cómo es crecer rodeado de eso?

R. Empecé a bailar con 6 años, así que es mi forma de vivir, desde que me levanto hasta que me acuesto estoy dedicado al flamenco y a la danza. No se como sería vivir de otra forma.

P. Tu trabajo ha sido reconocido con muchísimos premios… ¿Qué son para ti?

R. Los valoro de una forma muy positiva. Un premio lo que conlleva es que ha habido un trabajo previo. Me quedo con ese trabajo que se realiza para llegar a la meta que te has propuesto. Porque sobre todo en el flamenco los premios vienen precedidos de citas para las que te preparas. Los premios a los que me he presentado que he tenido la suerte de obtener han venido precedidos de un trabajo muy bueno que me ha permitido crecer.

Jesús Carmona en el salón del Corral de la Morería

P. Hay otro premio que recibes cada noche… El aplauso del público.

R. Ese muy importante porque al fin y al cabo nosotros trabajamos para el público. Además cando llego a casa llevo dentro su energía. Todo lo que damos al final lo recibimos. Aunque cuando me subo al escenario me encierro en mí, bailo para los que estamos en el tablao y no para impresionar a los espectadores.

P. ¿Ese es el secreto para que la magia funcione?

R. No lo sé. Creo que al público si le das verdad va a reaccionar. Hoy en día estamos faltos de verdad dentro de la sociedad. Cuando ves verdad todo el mundo lo acepta y agradece.

P. Tu profesión te obliga a viajar mucho ¿cómo lo llevas?

R. Bien porque ya estoy acostumbrado. Al principio era como un niño pequeño ilusionado, era el pesado del autobús. Pero lo vivo desde otro prisma. Me encanta viajar, sobre todo porque me permite conocer a gente y, hay gente maravillosa por el mundo…

P. ¿Cuando actúas fuera notas la misma energía en el público?

R. Sí. Este es un arte que va tan directo al alma, al corazón y al interior de las personas, todo el mundo reacciona igual independientemente de donde sean. Es verdad que, por ejemplo, los americanos son muy efusivos, les encanta gritar y corear. Pero al final en Inglaterra pasa igual: el público gritando, en pie…

P. ¿Y qué diferencia al tablao del Corral de la Morería?

R. Que aquí no te puedes ocultar con elementos escénicos como luces y efectos… Cuando presentas un espectáculo en un gran escenario es algo mucho más teatralizado y muestras lo que quieres mostrar. Aquí lo que se ve es lo que hay, no te puedes esconder.

P. Entonces estará todo muy medido, muy pautado.

R. El 80 % del espectáculo es improvisado, porque el tablao requiere de eso. Está todo coordinado, sí, pero luego el  baile necesita de esa improvisación.

P. ¿Esa es quizás la palabra que define a Camino? ¿Improvisación?

Guau… La verdad que es complicado. Yo me quedaría con «improvisación» para «tablao». Pero Camino es… «especial».

P. ¿En qué sentido?

R. Es un espectáculo donde intento hacer un recorrido por los espacios donde el flamenco se desarrolló. Llevar al público hasta esas situaciones es muy «especial». De repente el guitarrista se sienta entre el público y ves cómo la gente se sorprende y reacciona. Vivir todo eso me parece lo más «especial» de este espectáculo y lo que se está creando: ver a la gente fuera del contexto que se espera. Porque tú te sientas aquí, has cenado en el Corral de una forma maravillosa, y ves un espectáculo con once personas en el escenario; luego un guitarrista solo en su intimidad; de repente salgo yo y rompo con todo eso… Creo que es muy «especial» para el espectador.

Jesús Carmona.

P. ¿Cómo has creado todo eso?

R. Camino empezó de una idea muy pequeña que cada noche se hace más grande. Veo que la reacción del público es preciosa. Es como que de repente se está haciendo grande y todo el mundo lo está elogiando, eso es precioso. Y todo empezó por una reunión en la que me ofrecieron crear algo exclusivo para el Corral de la Morería con el concepto de este espacio. Cuando llegué a casa hice mi trabajo de libreta, como yo le llamo, y me puse a pensar qué necesidades e inquietudes artísticas tenía. Empecé a pensar en el espacio, lo singular que es y todo lo que ha dado al flamenco. Por está centrado en los espacios donde el flamenco se ha desarrollado: la mesa, la creación de los cafés cantantes, los tablaos, el salto a los grandes escenarios y festivales, la popularización del flamenco a nivel internacional…

P. Requiere de una altísima forma física llevar a cabo lo que haces cada noche

R. Se necesita porque pasas de 0 a 100 en nada. Eso muscularmente es muy fuerte. Pero emocionalmente también. Tú en el tablao estás soltando tu verdad: si te has peleado con tu pareja, si te ha dio algo bien o mal… Todo eso se refleja ahí y es una terapia muy buena porque te permite expulsarlo todo, pero muchas veces te quedas vacío.

P. ¿Y cuando te quedas vacío qué haces?

R. Pues me pego una ducha, me tiro en el sofá y me quedo como uno de The Walking Dead, un zombie hasta el día siguiente que me levanto temprano para volver al lío.

P. Tienes muchísima sensibilidad, esa parte del arte no se puede entrenar… ¿o sí? ¿naces con ella?

R. Aunque creo que no se puede entrenar, tampoco te voy a decir que haya nacido con ella. Me considero un bailaor que intenta buscarse a sí mismo. Pero esa magia especial que tiene un artista no se puede enseñar, está ahí.

P. ¿Entre los jóvenes hay cabida para el flamenco?

R. Sí, estoy convencido de que las generaciones jóvenes cuando vienen, aunque sea de manera anecdótica, como que les invite su tía, se llevan una experiencia maravillosa… Poco a poco se está quitando esa visión medio viejuna que había del flamenco.

P. ¿Qué le dirías a ese joven que aún no ha descubierto el flamenco?

R. Que venga a ver Camino, independientemente de la edad, porque es una forma de evadirte de todo. Entras en un espacio que ya es historia. Es una forma de visitar un lugar emblemático y disfrutar de un espectáculo de calidad hecho desde el cariño, donde van a encontrar una manera muy especial de bailar. Deben dejar los estereotipos en la puerta y venir a disfrutar.

Jesús Carmona a las puertas del Corral de la Morería | Fotografía: Jesús Carmona.

P. Justo eso hicieron figuras como Ava Gardner, Salvador Dalí o incluso el Che Guevara cuando vinieron al Corral de la Morería a ver flamenco… ¿Eso te hace sentir un mayor grado de responsabilidad?

R. Me genera mucho nerviosismo. Aunque soy un tío muy seguro y, aunque tengo nervios, los controlo. Hay nervios que en un momento dado te despiertan algo que es positivo. Pero la responsabilidad es la misma en un sitio como este o en el New York City Center… Para mi es la misma. Porque al fin y al cabo yo amo este arte que es el flamenco, nunca quiero decepcionar a lo que es el arte en sí.

P. Siendo de Barcelona ¿cómo crees que está afectando el conflicto secesionista al arte?

R. Pronunciarme sobre eso es complicado porque, como dices, soy de allí, me he criado en Córdoba y vine a Madrid con 16 años… No he vivido en Barcelona mi evolución, solo mi niñez. Pero me duele mucho lo que ocurre, porque me toca muy de cerca, tengo hermanos allí… A nivel artístico, estos dos últimos años en Barcelona ha habido un aumento brutal de los tablaos. Es la prueba de que el arte está encima de todo. El arte es apolítico.

* Imagen principal y vídeo: Carmen Beatriz Jimenez Ochando.


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